Las Fuentes de Tejares, como ya hemos dicho, se encuentran (si nos referimos a su ubicación principal, más reconocida y ancestral), a unos 250 metros del pueblo, siguiendo el consecuentemente denominado «Camino de la Fuente». Probablemente alguna de estas fuentes date de la época medieval, ligada, como parece lógico, al propio surgimiento del emplazamiento poblacional, que se remonta al siglo XII -a falta de otros descubrimientos que puedan dar fe de asentamientos anteriores e incluso primitivos, que de todo puede haber-. En principio, probablemente hubiera una única fuente pública, que manaba agua suficiente para satisfacer las necesidades de una reducida población. En el siglo XIX, se habla ya de tres fuentes. Y a finales de la década de los sesenta, en el siglo XX, se tiene constancia de la existencia de alrededor de una docena de fuentes, sólo tres de ellas públicas, las dos antiguas y el pozo moderno. En esta época, Tejares cuenta también con varias fuentes en la zona denominada El Alforjal, lugar del que parte el camino hacia la Serranilla. Vamos a concretar su ubicación en esos dos emplazamientos y a realizar un somero inventario, a la luz de los datos que nos han podido transmitir y confirmar los más longevos de Tejares, así como la información obtenida de la exploración de ambas zonas de fuentes en la actualidad. La nomenclatura no pretende ser una identificación de propietarios -que a día de hoy algunos son desconocidos o dudosos-, sino que se hace simplemente a efectos de denominación tradicional, ubicación y referencia.
Fuente del Pueblo  Moderna Fuente del Pueblo Antigua Perico Segunda Fuente  del Pueblo Cipriano María Eusebio Patricio Santiago Carreras
Vestigios
Foto Google Maps 2021
Curiosas fotos aéreas que proceden del denominado «Vuelo Americano» -en realidad dos vuelos, uno de Serie A realizado en 1946 y otro de Serie B, que se hizo 10 años después- y que nos ofrecen unas panorámicas sorprendentes y muy esclarecedoras de la evolución de la zona de las Fuentes. Aunque no cuentan con una alta resolución, nos permiten distinguir la evidente transformación de la zona, con la progresión desde las apenas tres bocas de manantiales bien evidentes en 1946 -si bien parece distinguirse también alguna construcción incipiente-, a la decena de fuentes existentes en 1956 -alguna de ellas puede que entonces todavía en proceso de excavación-, coincidiendo precisamente con una primera oleada de expansión urbanística y poblacional de Tejares, según se puede deducir de la comparación de sus cascos urbanos. Debajo, algunas fotos aéreas de la zona en años posteriores.
Se puede ir pinchando en cada una de las fotografías -se sugiere seguir el orden indicado-, para acceder a más información y a fotos de cada una de las fuentes.
Foto Vuelo Americano Serie A 1946
Foto Vuelo Americano Serie A 1946
Serie A 1946
Foto Vuelo Americano Serie B 1956
Foto Vuelo Americano Serie B 1956
Serie B 1956
Foto Vuelo Interminesterial 1979
Foto Vuelo Nacional 1984
Foto Vuelo Quinquenal 2002
Foto Vuelo PNOA 2005
Cuando hablamos de Fuentes de Tejares, no podemos obviar esta otra sorprendente zona de la localidad, en la que, en su día, se ubicaron al menos hasta cuatro excavaciones. Hoy día dos de ellas se encuentran totalmente derruidas y ni siquiera se puede asegurar con exactitud por dónde se realizaba el acceso. Pero hay varios aspectos de ellas que llaman poderosamente la atención. Por un parte, en estas fuentes el agua ha emergido incluso a menos profundidad que en la otra zona y lo que es todavía más curioso, en una época de gran sequía como la que atravesamos, alguna de ellas mantiene un nivel de caudal en pleno agosto bastante considerable (teniendo en cuenta, eso sí, que no se hace uso ninguno de este agua; vamos, que no hay consumo, pero igualmente ocurre en la otra zona de fuentes y allí sí se agotan todas actualmente en pleno agosto). El otro aspecto curioso y significativo es que estas fuentes son prácticamente desconocidas para buena parte de los nacidos en Tejares. Podemos apreciar en las fotos aéreas la evolución de las construcciones en esta zona.
(?) Lucio Maximillo Ignacio
Foto 1946
Foto 1956
Foto 1979
Foto 2002
La zona del Alforjal alberga, además, algunos restos de fuentes que nos invitan a una pequeña investigación. Parece que queda documentada, por los testimonios de los más viejos del lugar, la existencia de una fuente en la bifurcación del camino de la Villa hacia el Colpardo, justo al final de la zona norte de las eras, que el pueblo conocía con la denominación específica de Alforjal Mayor (el Camino de Fuentidueña era el que marcaba la división en dos zonas, conociéndose la zona sur como Alforjal Menor). De esta fuente, que al parecer perteneció a la familia Carreras, sólo queda bien visible la pared de contención, en la que a simple vista no se distingue la situación de la entrada, que fue sellada hace años. Parece ser que también era bodega. Apenas iniciada la senda del Colpardo, a mano izquierda, se distingue claramente la entrada a la fuente-bodega de Victoriano, el Cartero. En la actualidad, ha sido prácticamente rellenada con escombros, aunque todavía se la puede recorrer, casi en su totalidad, reptando. De la observación detallada de la misma se deduce que fue fuente y no bodega y no de mucha profundidad, en consonancia con el resto de fuentes de la zona, que han necesitado de escasa profundización para dar con la veta de agua. Llaman la atención otros amontonamientos de grandes piedras en diferentes puntos de esta zona (señalados en la foto), así como coloraciones extrañas en las fotos aéreas antiguas, que podrían responder a otras construcciones o vestigios relacionados con la búsqueda del preciado agua. Finalmente, incluiríamos en esta segunda sección de Fuentes del Alforjal los dos pozos-fuente que existen en la que fuera Posada de Bernardo Bravo y, después, a partir de los años 70 del pasado siglo, residencia y tenada de Felipe y Rufina. El pozo primitivo, hoy tapado con una pesada losa para evitar accidentes en el tránsito, era el que surtía de agua a ganaderos y ganado que hacían parada antiguamente en la Posada, en su camino a las ferias de Aranda. El pozo nuevo, datado en 1948 -como consta en su brocal-, fue dotado de una bomba distribuidora y surtió de abundante agua para la atención del ganado durante muchos años. Actualmente, hemos podido comprobar que cuenta con bastante caudal y, como en el resto de fuentes de esta zona, no fue necesario profundizar mucho para obtener el líquido elemento. Cuando se construyó -nos relatan los hijos-, Bernardo llegó a determinada profundidad y no pudo seguir, porque aparecío una gran masa de roca. Aprovechando que trabajaba en la cantera que había en el pueblo, utilizó unas grandes brocas con las que consiguió horadarla y que brotará al agua en gran cantidad. Esta fuente le fue expropiada durante un determinado tiempo, para atender las necesidades del municipio y las familias que en él vivían. Finalmente, hay constancia, por los testimonios de la gente mayor, que Ignacio contaba con otro pozo-fuente, ahora totalmente desaparecido, en una cerca-huerta que tenía en el principio del camino hacia las naves, que comunica con los caminos de Pecharromán y de la Cruz del Tolín.
Victoriano Carreras
Las Fuentes de Tejares probablemente constituyan, al margen de la singularidad y excepcionalidad de su formación y construcción, el mayor legado patrimonial de esta localidad, por su valor natural, histórico, cultural y etnográfico. Las Fuentes de Tejares merecerían una investigación en profundidad y un análisis exhaustivo, que, sin lugar a dudas, nos ofrecería información sumamente interesante sobre usos y costumbres de nuestros antepasados, pero, además y lo que es más importante, un testimonio sin igual de la evolución de la civilización humana, de la climatología y del entorno natural y social. E incluso, de ese experto estudio, cabría esperar alguna grata sorpresa arqueológica y científica. Sin embargo, hoy día las Fuentes de Tejares presentan un lamentable e incomprensible estado de abandono y deterioro, que puede suponer en poco tiempo su definitiva desaparición, lo que supondría una auténtica desgracia. Sería necesario conseguir de las Instituciones Públicas un plan de mantenimiento, en coordinación con sus propietarios, que deberían cederlas al patrimonio público y cultural de la localidad y de la provincia (si bien, por su estado de abandono, la mayoría pudiera considerarse ya de titularidad pública). El plan debería comenzar por su cerramiento -aunque sólo fuera por el riesgo que suponen ahora mismo para cualquiera que se meta en ellas- y su catalogación, estableciendo, a continuación y urgentemente, un protocolo de especial protección para su conservación, así como sus posteriores rehabilitación y metódico estudio. Las Fuentes de Tejares ocupan un apartado en la publicación de PRODESTUR que tiene por título «EL AGUA EN TIERRA DE PINARES. 2017-2018», que recoge información sobre la calidad del agua de las fuentes naturales (incluidos manantiales y pilones) pertenecientes a los municipios de la Comarca de Tierra de Pinares. En este libro, editado por la Diputación de Segovia, se hace la siguiente apreciación en referencia a la Fuente Antigua de Tejares: «de todas las fuentes que nos hemos encontrado a lo largo de este proyecto, es la más curiosa en cuanto a su forma y su arquitectura». Además, los autores se lamentan de que las Fuentes de Tejares sean poco conocidas. La normativa de referencia de Castilla y León sobre este tipo de construcciones ubicadas en suelo rústico queda recogida en el Decreto 22/2004, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Urbanismo de Castilla y León. En su artículo 30 define los criterios de clasificación como suelo rústico, refiriéndose en concreto en el apartado 30.b a un criterio de valor intrínseco que define como “los terrenos que presenten manifiestos valores naturales, culturales o productivos que justifiquen la necesidad de protegerlos o de establecer limitaciones a su aprovechamiento. A tal efecto debe tenerse particularmente en cuenta lo dispuesto en el artículo 17, y deben entenderse como merecedores de protección los valores ambientales, ecológicos, geológicos, litológicos, paisajísticos, científicos, educativos, históricos, artísticos, arqueológicos, etnológicos, turísticos, recreativos, deportivos, agrícolas, ganaderos, forestales y de riqueza natural, así como las formas tradicionales de ocupación humana del territorio, los paisajes resultado de procesos seculares de transformación humana del medio físico y las construcciones e instalaciones vinculadas a la utilización de los recursos naturales”. Y en el apartado siguiente, 30.c, alude a un criterio de recuperación de valores que viene como anillo al dedo: “terrenos que, habiendo presentado en el pasado alguno de los valores citados en la letra anterior, deban protegerse para facilitar o promover su recuperación, o para evitar una mayor degradación”. Para mayor esclarecimiento y concreción, el artículo 33 define lo que se puede considerar como suelo rústico de asentamiento tradicional especificándose que “pueden incluirse en la categoría de suelo rústico de asentamiento tradicional los terrenos que se estime necesario proteger para preservar las formas tradicionales de ocupación humana del territorio que no se emplacen en suelo urbano, entendiendo incluidas las siguientes: a) Los elementos de arquitectura tradicional propios del suelo rústico, tales como aceñas, apriscos, batanes, bodegas , brañas, cabañas, casas de teito, casetas de era, de pozo y de viña, chozos, cortines, esquileos, fuentes , guardaviñas, hórreos, invernales, majadas, molinos, palomares, paneras, refugios, tenadas y otros análogos, tanto aislados como agrupados. b) Las alquerías y otros núcleos situados en el interior de dehesas, conjuntos monásticos desafectados y otras grandes explotaciones agropecuarias. c) Los núcleos vinculados al servicio de las cañadas reales y demás vías pecuarias. d) Las zonas en las que se constate la existencia histórica de poblamiento disperso. e) Los núcleos de población abandonados, deshabitados o sin población permanente.” Finalmente, el artículo 61 establece el régimen del suelo rústico de asentamiento tradicional, indicándose que “en suelo rústico de asentamiento tradicional los instrumentos de ordenación del territorio y planeamiento urbanístico deben establecer el régimen de protección adecuado, señalando: a) Como usos permitidos, los que sean característicos y tradicionales del asentamiento. b) Como usos sujetos a autorización, los que guarden relación directa con las necesidades de la población permanente o estacional del asentamiento, incluidas las construcciones e instalaciones necesarias para la obtención de los materiales de construcción característicos del propio asentamiento. c) Como usos prohibidos, los incompatibles con la protección del asentamiento y en general todos los no citados en los artículos 56 y 57. d) Las demás limitaciones, normas y criterios que procedan para asegurar la adaptación de las construcciones e instalaciones a las características particulares del asentamiento, así como para que sólo puedan realizarse divisiones o segregaciones de fincas respetando lo dispuesto en el artículo 53 y permitan conservar las características particulares del asentamiento.
Camino de la Fuente
Camino de la Fuente
Camino de la Fuente
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Vestigios
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Tercera Fuente  del Pueblo (¿?)