Entre
un
montón
de
zarzas
y
hierbajos,
se
encuentra,
oculta
a
la
vista,
con
evidentes
signos
de
derrumbes
y
un
deterioro
evidente
y
generalizado,
la
fuente de Ignacio.
Una
auténtica
pena,
porque
se
tiene
constancia
de
haber
sido
una
de
las
fuentes
que
más
agua
proporcionaba.
Hoy
en
día
es
la
única
fuente
que
mantiene
su
caudal
prácticamente
constante,
incluso
en los meses del estío.
Se
encuentra
seguida
a
la
fuente
de
Maximillo
y
antes
de
la
fuente
«incógnita»,
dentro
de
ese
lote
de
cuatro
fuentes
que
conforman
la
que
hemos
denominado como «zona de fuentes de El Alforjal».
Tras
la
limpieza
y
desbroce
de
los
alrededores,
se
descubre
la
típica
y
muy
atractiva
bóveda
empedrada
de
estas
construcciones,
precedida
por
una
escalinata,
ahora
al
aire
libre
y
casi
imperceptible,
rodeada
de
paredes
de
piedra,
al
estilo
de
las
tres
fuentes
históricas.
Aspecto
que
presenta
esta
fuente
en
la
actualidad,
pasando
casi
desapercibida,
a
pesar
de
tener
su
entrada
prácticamente
a
la
altura
del
Camino de la Villa.
se
trata
de
otra
fuente
de
gran
interés,
que
en
este
caso
no
permite
un
examen
más
riguroso
de
toda
ella,
porque
a
las
propias
dificultades
de
acceso
y
los
peligros
de
derrumbe, se une el desbordamiento, tanto en invierno como en verano, del agua manada.
Arriba,
foto
desde
el
Camino
de
la
Villa,
al
fondo
la
Carretera
Aranda-Segovia.
Abajo,
fotos después del lluvioso otoño-invierno 2023-2024