Dentro
de
ese
primer
grupo
de
cuatro
en
el
que
hemos
dividido
la
zona
de
El
Alforjal,
esta
es
la
otra
fuente
que
se
conserva
aún
como
tal,
con
su
boca
de
entrada,
eso
sí
cerrada
con
una
especie
de
sucedáneo
de puerta totalmente extemporánea e impropia.
Se
encuentra
situada
al
final
del
conjunto,
compuesto
por
cuatro
perforaciones
en
línea,
que
comienza
con
la
de
Maximillo
y
termina
con
esta
de
Lucio.
Tres
de
estos
cuatro
túneles
tenían
la
boca
de
entrada
mirando
hacia
las
tierras
de
labor
(entre
ellas,
ésta
de
Lucio),
mientras
que
sólo
una
de
ellas,
la de Ignacio, miraba hacia el Camino de la Villa.
Esta
fuente
ha
sufrido
un
desprendimiento
en
la
parte
intermedia
de
la
galería,
por
lo
que
es
imposible
acceder
al
fondo
de
la
misma
y
comprobar
cómo
es
el
pozo
de
recogida
del agua y a qué profundidad se encuentra.
Hundimiento a pocos metros de la puerta de acceso.
Estas fuentes pasan desapercibidas, por eso mucha gente desconoce su existencia.
Una
pequeña
y
simple
limpieza
de
sus
inmediaciones
pone
en
evidencia
su
belleza
y
gran
valor,
así
como
la
necesidad
de
que
se
realice
en
ellas
cuanto
antes
una
intervención
pública,
que
las
reconozca,
inventaríe,
acondicione,
estudie
y
proceda
a
su
cerramiento,
para
su
oportuna
conservación,
la
evitación
de
riesgos
a
personas,
así
como
su
preservación de males mayores.
De
otra
manera,
lo
que
puede
ocurrir
es
esto,
que
se
sigan
deteriorando
día
tras
día
por
el
inexorable
paso
del
tiempo,
por
su
exposición
a
las
inclemencias
meteorológicas
o
por
el
ataque
indiscriminado
de
diferentes
animales,
incluidos
los
desalmados
y
desaprensivos
de
dos
patas,
cuando
en
realidad
se
trata
de
bienes
patrimoniales
de
todos
los
tejareños,
de
todos
los
segovianos
y
de
toda
la
humanidad,
con
un
valor
cultural, histórico y etnográfico incalculable.