Cipriano
Desviándose del camino de la Fuente por una senda que existía junto a un muro de piedra a espaldas de la Segunda Fuente Antigua -senda ahora desdibujada y de casi imposible acceso por el crecimiento incontrolado de la vegetación- , se llega a la Fuente de Cipriano, mi abuelo paterno, a la que, por razones familiares y emocionales, me une desde siempre un gran lazo sentimental. Parece ser que está fuente surge de la intención de excavar una bodega para mi padre, Alfredo -el mayor de los hijos de Justa y Cipriano-, con motivo de su reciente casamiento (14 de octubre de 1957), intención de la que tuvieron definitivamente que desistir al aparecer agua.
Una inscripción en el fondo, encima de la poceta, data su finalización y su autoria («ENERO AÑO 1958. G -Gonzalo- y A -Alfredo-»).
La senda existente junto a este tapial conducía al majuelo de Justa y Cipriano, en cuyos límites se excavó la fuente.
La construcción une aspectos tradicionales como el cañón con otros de factura bastante más moderna, en la que destacan la piedra y el cemento, utilizándose también vigas de este material para soportar y reforzar la bóveda de piedra sobre la pileta.
La fuente está muy bien conservada, a pesar de que la puerta se deterioró y lleva bastante tiempo abierta. La pileta conserva el palo que, atravesado por encima del nivel del agua, servía para, abriendo las piernas, apoyar el pie -el izquierdo normalmente, que el derecho permanecía al borde del último peldaño de piedra- y, agachándose después, coger el agua con el cántaro o el cubo. La Fuente de Cipriano era una de las que más manaba y el agua aguantaba más que en ninguna otra, de tal manera que la gente del pueblo empezaba consumiendo el agua de la Primera Fuente Antigua; cuando se agotaba ésta, tiraban del agua de la Segunda Fuente Antigua; finalmente, cuando las fuentes antiguas del pueblo estaban ya secas, algunos acudían a la Fuente de Cipriano, que parece ser que les cobraba unos céntimos por cada cántaro -algunos hablan incluso de una peseta-.
La fuente conserva también en buen estado otros elementos característicos, como estos nichos que servían para dejar la llave después de abrir; también las velas o candiles que se utilizaban para poder ver en su interior, o incluso algún vaso o botella para beber directamente. Un ejemplo del deterioro que sufren las fuentes por no estar precintadas, queda de manifiesto en estas imágenes, en las que se ve la piel de un tejón muerto junto al vaso de emanación.
En el exterior, había una pila que se utilizó en su día para diferentes tareas domésticas. Alfredo y Gonzalo llegaron a instalar una bomba de extracción manual roja - similar a la de la foto-, que subía el agua directamente desde la pileta. Queda todavía bien visible el tubo de goma que atravesaba la bóveda.
Pasé largos y gratos momentos en esta fuente y en la viña en la que se ubica, junto con mi hermana y mi padre Alfredo, quien manifestaba de continuo una evidente y especial predilección por este entorno y especialmente por todo lo relacionado con esta fuente, a la que adoraba. Abajo, fotografías de febrero de 2024, con una buena crecida del agua embalsada.
Segunda Fuente del Pueblo