Patricio
La siguiente fuente, siguiendo el itinerario hacia la derecha, es la de Patricio. Esta fuente tiene una puerta de madera en buenas condiciones y ha estado cerrada durante mucho tiempo (aunque ahora le falte la cerradura), por lo que presenta muy buenas condiciones de conservación. Esta, junto con las otras dos últimas fuentes de la serie, son reveladores ejemplos de cómo se cavaron imitando la técnica de construcción de las bodegas. En realidad, se trata de verdaderas cuevas que se excavaban aprovechando la composición arcillosa de la tierra. La arcilla, sin embargo, al contacto con el aire, se endurecía extraordinariamente y daba una gran solidez a toda la galería subterránea.
Esta fuente pertenecía a su cuñado Fernando, pero Patricio la compró y aprovechando sus habilidades -entre otras para la albañilería-, reforzó con piedra el túnel, sobre todo en la parte de las escaleras hasta la salida, además de colocar y consolidar esas dovelas características que con dos grandes bloques de piedra en cuña daban forma al cañón y dotaban de entidad a todas estas construcciones, verdaderas obras de ingeniería. Finalmente, hizo el vestíbulo o caseta que servía de entrada, con las jambas a base de bloques de piedra, sobre las que se sujeta el impresionante dintel. Causa verdadera impresión y admiración simplemente adivinar cómo se las ingeniaban para colocar esas enormes piedras, con el único apoyo de los machos, aprovechando el desnivel y haciendo con el propio carro efectos de palanca. Chapó.
A derecha e izquierda hay excavadas dos cavidades destinadas a las cubas de vino, de las que aún se conservan algunos restos.
Se observan con claridad las marcas de los picos horadando la tierra y algunas otras que no corresponden a la excavación. Las perforaciones se hacían a pico y pala, sacándose la arena en cestos y calderos.
La pileta del agua y el acceso a la misma se mantienen todavía en muy buenas condiciones.
Eusebio
El agua almacenada crece considerablemente en épocas de abundantes lluvias (fotos de febrero 2024).