Esta
fuente,
que
presenta
las
formas
de
un
pozo,
es
en
realidad
una
verdadera
obra
de
ingeniería
popular.
Según
cuenta
mi
tío
Patricio,
en
su
construcción
trabajaron
todos
los
hombres
del
pueblo,
en
los
años
40
del
anterior
siglo.
Se
trata
de
un
cauce
embovedado
que
parte
desde
el
mismo
pie
de
la
última
de
las
fuentes,
la
de
más
arriba
del
camino,
y
trascurre
desde
allí
hasta
el
pozo.
Este
cauce
contaba
con
tres
luceras,
a
través
de
las
cuales
también
se
podía
sacar
agua,
aparte
de
servir
para
su
regular
mantenimiento.
Estas
luceras
están
ahora
tapadas
con
piedras
para
evitar que alguien se caiga dentro de ellas.
El
pozo
contó
en
su
día
con
un
sistema
de
polea
mediante
el
cual
y
con
el
impulso
de
una
manivela,
se
extraía
el
agua
desde
el
canal
(a
unos
cinco
metros
de
profundidad)
hasta la superficie.
Vaguadita
junto
al
Camino
de
la
Fuente
por
la
que
discurre
el
agua
hasta
el
pozo,
a
través de un canal subterráneo construido en hacendera por los tejareños.
Algunas
de
las
luceras
que
tenía
el
canal
para
vigilar
su
cauce
y
que
se
usaban
a
veces,
por
los
y
las
tejareñas
más
osados/as,
para
meterse
y
coger
el
agua
directamente,
como hacía, por ejemplo, mi tía María Chico.
Fotos
de
febrero
2024,
tras
un
periodo
de
abundantes
lluvias.
Curiosamente
los
depósitos
que
más
aguantan
el
estío
veraniego,
son
los
que
menor
crecimiento
experimentan en los periodos de mayor capacidad de reposición por alta pluviosidad.