La
Fuente
Antigua
de
Tejares
es
una
auténtica
joya.
Además
de
constituirse
en
un
auténtico
monumento
histórico,
esta
bodega
del
pueblo,
pública,
adquiere
la
condición
de
documento
etnográfico
de
primera
magnitud,
ya
que
evidencia
la
forma
de
vida
de
nuestros
antepasados.
La
Fuente
Antigua
debería
conservarse
como
si
de
un
auténtico tesoro se tratase.
Por
su
forma
de
construcción,
toda
ella
en
sillería
perfectamente
labrada
y
acoplada,
bien
podría
datarse
en
la
Edad
Media,
aunque
carecemos
de
documentos
fidedignos
que
puedan
corroborarlo.
La
Fuente
Antigua
era
la
primera
que
usaba
todo
el
pueblo,
hasta
que
se
agotaba.
Cuando
esto
ocurría,
se
trasladaban
a
la
segunda
fuente del pueblo, al otro lado del camino.
El
prolongado
y
exhaustivo
uso
de
esta
fuente
queda
patente
en
las
marcas
bien
visibles
de
desgaste
que
existen
en
la
pared
de
apoyo
de
la
cisterna
o
aljibe
que
depositaba
el
agua, así como en los propios escalones.
En alguno de los sillares se distinguen restos de una posible inscripción.
En
años
especialmente
lluviosos
-bastante
escasos
en
nuestra
época
actual,
marcada
por
el
cambio
climático
y
la
pertinaz
sequía-,
se
puede
ver
como
las
fuentes
recuperan
un
abundante
caudal.
Estas
fotografías
corresponden
a
febrero
de
2024,
fecha
en
la
que,
tras
tres
meses
de
abundantes
lluvias
y
una
buena
nevada
-algunos
lugareños
llegaron
a
contabilizar
en
esos
tres
meses
más
de
400
litros
por
metro
cuadrado-,
el
agua
de
la
Fuente Antigua subió hasta cubrir todo el tramo final de escalones.