Diecisiete
felices
y
productivos
años
estuve
de
maestro
en
Turégano,
mi
primer
destino
como
propietario
definitivo,
después
de
haber
pasado
como
provisional
por
Segovia, Santiuste de San Juan Baustista, Navafría y Cantimpalos.
En
Turégano,
empecé
como
tutor
de
un
curso
de
séptimo
de
EGB
y
profe
de
Educación
Física
de
todo
el
colegio.
Después,
a
lo
largo
de
esos
17
cursos,
seguí
siendo
tutor
de
otros
tantos
cursos
de
Primaria
y
también
profe
de
Educación
Física
del
colegio
entero,
compaginando
estas
tareas,
eso
sí,
con
las
funciones
de
Secretario
-durante
seis
años-,
y
con
el
cargo
de
Director,
en
un
ciclo
completo
de
cuatro
años,
que
estuvieron
caracterizados
por
una
intensísima
labor,
rompedora,
entusiasta,
fructífera
e
innovadora.
Voy
a
intentar
desgranar
en
cuatro
diferentes
apartados
y
varios
epígrafes
todas
las
experiencias
vividas
y
desarrolladas
durante
mi
larga
estancia
en
Turégano,
una
localidad que dejó una honda huella en mi vida y, sobre todo, en mi corazón.
Quisiera
que
fuera
también
un
agradecimiento
y
un
homenaje
a
mis
magníficos
alumnos
y
a
todo
el
pueblo
de
Turégano,
en
el
que
siempre
me
sentí
querido
y
me
encontré
tan
a
gusto
como
en
mi
propia
casa.
Y
lo
cierto
es
que
en
alguno
de
esos
años
allí
destinado,
pasé
sin
duda
más
tiempo
en
el
colegio
que
en
mi
domicilio
de
Segovia,
como muchos tureganenses podrían atestiguar.
Gracias, Turégano.