Foto Vuelo Nacional 1984
Desde hacía algún tiempo, algunos residentes habituales en Tejares -sobre todo aquellos que mantenían explotaciones ganaderas en la localidad-, ya habían intentado buscar solución al problema del agua y a los cortes de abastecimiento de la red, recurriendo a perforaciones privadas llevadas a cabo por empresas especializadas, eso sí, con desiguales resultados. Se habla incluso de alguna empresa que dejó los barrenos incrustados en el terreno en alguno de sus intentos, en concreto en la zona de los Cantuesales. También se hicieron sondeos sin mucha fortuna -se recuerda a un tal «portugués»-, en el Hoyo la Peña, la nave de Blas Carrascal o la parcela existente tras la casa de Félix Carrascal. Sin embargo, otras perforaciones tuvieron mayor éxito y en concreto, es necesario resaltar las realizadas en la zona de El Alforjal o en el recinto interior de las naves de la zona de Paredes de la Juana, Camino de Pecharromán, en las que el agua afloró con abundancia a escasos 40 metros. Por ejemplo, el pozo que hizo Sebas para su nave de El Alforjal dicen que todavía hoy día permitiría extraer gran caudal, aunque está en desuso. A finales del siglo pasado, vinieron unos años en los que la fuente de Fuentesoto empezó a dar ya muestras de una merma significativa de su caudal, sobre todo en verano, y el Ayuntamiento se planteó seriamente solicitar dotación económica para realizar una perforación de cierta enjundía.
Un simple vistazo al mapa hidrogeológico de España (hoja 30 ARANDA DE DUERO, en la que queda enclavado Tejares) nos permite observar que una amplia zona que va desde el Pantano de Linares hasta el Pantano de las Vencías, pasando por toda la Sierra de Pradales, está caracterizada por haberse constituido con materiales mesozoicos y paleozoicos, con una sucesión de calizas jurásicas y de areniscas y arcillas de las facies Purbeck y Weald (Jurásico-Cretácico), que, además de generar típicos paisajes kársticos, ofrecen unas particulares condiciones de porosidad y permeabilidad. Quizás estas especiales características de la zona sirvan de explicación, en primer lugar, para el especial fenómeno de las Fuentes de Tejares, pero también, y como conclusión final y feliz, para el éxito logrado con la perforación que el Ayuntamiento realizó en la zona del Romeral de Tejares. «Ver para creer» o «las vueltas que da la vida», serían las sentencias más acertadas. El caso es que, aproximadamente a unos doscientos metros de profundidad, dieron con un magnífico acuífero que, desde el año 1998, y por esas casualidades del destino, surte con generosidad a las dos localidades hermanas, Tejares y Fuentesoto. Tejares ya es un pueblo con agua. Depósito principal de extracción y cloración. En él tiene lugar la extracción de agua desde el subsuelo y se produce la cloración de la misma ñññ
Caseta que contiene la bomba de extracción del agua del subsuelo en la zona del Romeral de Tejares
Depósito nuevo en el Peral, desde el que se realiza la cloración y distribución
A falta de conocer datos oficiales más certeros, se habla de que el aforo de este pozo en el Romeral puede alcanzar los 85 litros por segundo, que es una cifra nada desdeñable. Parece ser que actualmente al agua está aflorando a apenas unos 30 o 40 metros de profundidad. De hecho, aseguran los que han entrado que, desde la caseta que resguarda la bomba de extracción, se puede oír la corriente de agua subterránea.
Perforaciones realizadas en las naves de ACH, alguna de ellas con un aforo considerable, a pesar de los problemas añadidos de inestabilidad en su fondo por la persistencia de las arenas silíceas de la zona