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Para
empezar a conocer la organización y funcionamiento de nuestro centro es
necesario considerar cómo el propio centro justificó su decisión de
llevar a cabo una autoevaluación, mediante el Modelo de la EFQM.
Los
diferentes equipos de mejora constituidos en el centro, que identificamos
con el Claustro de Maestros/as (ya que, en todos los casos, el Equipo de
Mejora ha estado formado por todo el profesorado) fueron analizando curso
tras curso las propuestas administrativas para el establecimiento de una
estrategia de calidad educativa. Después, las autoevaluaciones realizadas
para la valoración de los procesos concretos de mejora desarrollados, a
lo largo de esos cuatro cursos, también sirvieron para extraer
conclusiones y crear o modificar el estado de opinión, para perfilar las
primeras impresiones o matizar las prematuras ideas concebidas.
El centro, antes de abordar la aplicación del Modelo EFQM ya
contaba con un bagaje, un conjunto de conocimientos y de ideas sobre las
propuestas de calidad que se le proponían, y hasta dónde con ellas se
venía llegando y hasta dónde se podía y se quería llegar. El
centro, cuando se decidió a la aplicación del Modelo de Excelencia de la
EFQM, sabía lo que quería y porqué lo quería: |
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La centros educativos se han consolidado como organizaciones complejas,
en las que los procesos de aprendizaje (que constituyen en gran medida su
razón de ser) no pueden desligarse del resto de los procesos que tienen
lugar en su seno y que están afectados por un conjunto de relaciones
mutuas entre ellos.
Las interacción entre los elementos de un sistema puede dar lugar
a realidades o propiedades que no estaban contenidas en las partes
aisladamente consideradas.
La calidad educativa de nuestras escuelas debe ser, pues, una
propiedad emergente de los centros educativos ya que operan de acuerdo con
ciertos principios de funcionamiento que toman en consideración esa
complejidad. Se entiende, así, que actuando convenientemente sobre un
cierto número de factores críticos, sus interacciones de refuerzo
facilitarán la labor de la mejora de la calidad.
La gestión de calidad
en los centros docentes ha de ser, pues, global,
incidiendo sobre las personas, sobre los recursos, sobre los
procesos y sobre los resultados; promoviendo sus acciones recíprocas y
orientando el sistema, en su conjunto, hacia ese estado cualitativo que
caracteriza a las instituciones educativas excelentes.
El centro educativo ha de ser capaz de corregir sus
errores, de aprender de la experiencia, de tomar en consideración los
requerimientos de un entorno cambiante y de desarrollar y consolidar
esquemas de comprensión y de acción en su orientación permanente hacia
el logro de los fines, las metas y los objetivos que le son propios.
Pero es necesario ir más allá; la consolidación de
los centros educativos como organizaciones de calidad requiere la
realización de ciclos completos de aprendizaje y el desarrollo de
procedimientos autocorrectivos que hagan posible la mejora continua de sus
procesos y de sus resultados.
Además, la mejora de la calidad de los centros educativos se constituye
en una exigencia ética. Y una ética renovada de la profesión ha de
conducir las acciones individuales hacia la atención de los mejores
resultados educativos posibles. El aprendizaje organizacional requiere de
procedimientos ordenados y sistemáticos, así como de mecanismos para la
corrección de errores pero, sobre todo, requiere de voluntad por aprender
que, en este contexto, resulta equivalente a la voluntad por mejorar.
Prólogo
de la Justificación de la Solicitud del Modelo EFQM. Elaborado partiendo
de las orientaciones sobre calidad de la página web del MEC |
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Las
novedades introducidas, la presencia constante del Modelo en todas y cada
una de las actividades, de las reuniones y de las iniciativas llevadas a
cabo durante el curso, ha resultado agotador, pero, a la postre, el Modelo
EFQM, como ya lo fueran los Planes de Mejora, ha resultado eficaz como
dinamizador de la labor educativa en nuestro centro y como vehículo de
superación de defectos, deficiencias, lagunas, ...
Así lo ha entendido la comunidad educativa en su valoración
final.
Por si fuera poco, el EFQM se perpetúa como un
marco ordenado y sistemático, estructurado y estructurante, que estimula
y facilita la reflexión continua sobre cuál es la posición de partida y
sobre cómo mejorar la calidad del centro, a fin de ofrecer a la sociedad
un servicio educativo público de calidad permanentemente. Es una
satisfacción también que la comunidad educativa asuma que el proceso de
calidad no va a parar.
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