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Las arañas van botando un balón; sin dejar de botar, con una mano, con la otra deberán tocar a las moscas, ententando mantener siempre el control del balón.
Las moscas que son tocadas por una araña o que pisan la telaraña, o se salen del espacio delimitado se quedan paradas y no pueden mover los pies, pero si pasa otra mosca a su lado pueden tocarla para pararla, ayudando, de este modo a las arañas.
El juego continúa hasta que todas las moscas son atrapadas.
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